
Yo sé que parece demasiado trabajo (lo es), pero se puede empezar por algo más chico. Por lo pronto, les doy mis tips para que, quien se atreva, la pueda hacer.
1- Para comenzar... la masa. Es mi masa para hacer galletitas favorita; nunca (o casi nunca) sale mal. Es de chocolate (se hace con cacao amargo) y es perfecta para hacer formitas. La receta ya fue publicada (aquí), y también pueden ver otras cosas que hice con ella, como galletitas decoradas y casitas de chocolate (más pequeñas).
Siendo de chocolate, no sólo es rica (riquísima!), si no que da tambien para hacerle algunas modificaciones, como agregarle un poquito de gengibre en polvo, canela, cardamomo, etc. para hacerla más "navideña" (o al menos no mentir cuando la llame "Casita de Gengibre"; o lo nuevo que intenté con ella: cambiar el cacao por harina común y agregar ralladura de limón, para transformarla en galletita de limón.

Fueron dos tandas de masa (una de chocolate y otra de limón, para las paredes).
2- El patrón o plano. No es fácil encontrar el modelo ideal de casita de gengibre. Uno sueña con techos nevados y ventanas, y torres, y chimeneas, y maravillas por todos lados... hasta que, al buscar en Internet, llega a la conclusion de que, mejor, mantenerse con los pies en la tierra y hacer lo que se pueda. Siempre hay tiempo para complicar las cosas.
Tambien se puede diseñar un modelo propio. Con papel, carton y tijera... y quizá con un programa de diseño tipo Corel o Ilustrator para las partes complicadas.
O tener suerte y encontrar un modelo gratis y listo para imprimir, con indicaciones y todo. Eso es lo que hice este año: bajé un diseño ya hecho (se lo puede bajar de esta página), y tomé como modelo una de las versiones navideñas que hizo alguien de esta mansión embrujada.

Busquen una fuente, plato o plataforma para cuando deban armar la casa. Ayuda hacer un modelo previo en cartón, para ver qué tan grande va a quedar.
3- Cómo cortar y hornear todo sin que se deforme. Son varios tips los que puedo ofrecer aquí, todos sacados de la propia experiencia.
-Usar una (o dos) planchas de silicona (o papel manteca). Una vez hecha la masa y descansada en la heladera, lo que sugiero para cortar las piezas es estirar la masa sobre las planchas de silicona y cortarlas con sumo cuidado (para no romper las planchas).
-Para cortar, yo usé mi fiel regla de metal. Si, una regla común, para medir. Como es finita, sirvió perfectamente para cortar la masa, en especial las paredes y techos, que son bastante largos. También se puede usar una ruedita de ravioles o un cuchillo.

Luego, sacar la masa restante (sin mover las piezas cortadas sobre la plancha de silicona!) y poner la plancha sobre una placa para horno. Hornear como indica la receta. *Salvo que haya ventanas* en este caso, ver más abajo.
-Hay que pensar en cómo acomodar en una tanda la mayor cantidad de piezas posibles, porque la idea es ahorrar tiempo y gas, y si les toca hornear en verano como a mí... Bueno, ya se pueden imaginar. 37 grados y haciendo galletitas. ¡¿A quién se le ocurre?!
4- Cómo hacer las ventanas. Este tip tiene dos partes: el corte y el "vidrio"

Lo que no pude cortar con esta pieza, lo corté y emparejé con el cuchillito.
El molde de la mansion venía con las ventanas impresas. Calé una por una y eso me sirvió para saber dónde cortar cada ventana y a qué altura. Y, sí. Fue un montón de trabajo... pero valió la pena!

-Cómo hice los "vidrios": no es una novedad para muchos, pero quizá alguien se sorprenda al saber que los vidrios no son más que caramelos hechos pedacitos, destrozados a fuerza de martillazos (si!) dentro de una bolsita (para que no se escapen) y luego derretidos en el horno.
El truco más nuevo que aprendí sobre esta técnica es que hay que poner los trocitos de caramelo en la mitad de la cocción, para que el caramelo no se dore y conserve los colores originales. Esto lo logré en una sola de las paredes, debo confesar. El resto me quedó doradito...
Yo usé caramelos ácidos y de menta, los que son duros y transparentes.
5- Cómo pegar todo. Lo primero, es hacer un buen glacé. Usar una clara de huevo, azúcar impalpable o glass o azúcar talco, etc. Y unas gotas de jugo de limón. No sólo ayuda a que quede bien blanca, si no que mejora el sabor. Estas galletas de chocolate quedan muy bien con el glacé de limón.



No les voy a dar clases de cómo hacer glacé. De eso hay cantidades de tutoriales en Internet. Pasemos a lo que sigue:
6- Cómo hacer que las partes coincidan para poder pegarlas sin maldecir demasiado. (Igual van a maldecir, de eso no hay dudas. Algo en algun momento se les va a despegar o romper. Seguro. No se desanimen).

Usen el molde original de papel para chequear "deformidades" y corregirlas en la medida de lo posible.
A mí me gusta (porque soy asi de complicada) tallar los brodes de las paredes en 45 grados, para que no se note tanto la unión. Pero no es necesario... aunque queda más prolijo.
7- Decorar antes de armar. Esto es importante. Porque despues es muy difícil decorar una pared si está a 90 grados. Usen una manga descartable, corten un pico bien chiquito y decoren a gusto techos, paredes, pisos, ventanas, etc. Dejen secar bien antes de seguir... con lo más complicado.
8- Cómo armar la casa. Búsquense unas latas de lo que sea (tomate, alubias, duraznos, etc). Les va a ayudar a mantener las paredes verticales mientras el glasé actúa.

En el caso de mi mansión, las instrucciones indican armar por separado techos y paredes. Hay que poner con la manga el glacé sobre los bordes a pegar, unir y mantener quieto (las latas ayudan) hasta que seque.
Cuando secó, yo le dí una retocada (si es posible) por dentro y un borde más o menos decorativo por fuera, como para reforzar y emprolijar.
Cuando la estructura principal está lista, hay que pegarla sobre el plato o fuente elegida. Con más glacé, por las dudas.
Y luego seguir de acuerdo al modelo...
Una nota al margen: los techos a dos aguas son muuuucho más fáciles de pegar.
9- Iluminación. No hay mucho secreto aquí: me compré una linternita china de leds (barata y chiquita) y la puse en medio de la estructura.
Y el techo lo dejé sin pegar a las paredes, de forma que lo pudiese sacar y poner como la tapa de un cofre. Así que cuando llega el momento de prender las luces, afuera el techo (con sumo cuidado!), prender la linterna, y colocar el techo de nuevo. Y listo.
10- Cómo convencer a los demás que no hay problema en destruir la casa. No es fácil, porque a los demás les da culpa y lástima. A mí no. Es comestible! Es galletita! No es para guardar, si no para comer.
Y destrozarla es divertido también, sobre todo si hay niños presentes.
La cara de asombro al decirles que "está bien romper todo" es maravillosa. El único problema es hacerlos esperar.

Mientras los adultos gimen y dicen noooo, no la rompaaas!, yo ya estoy pensando en qué voy a armar el año que viene. O antes, si se da.
Para ver más fotos de la mansión, visiten Flckr.