jueves, julio 15, 2010

Smoky, el Dragón II

¿Se acuerdan de Smoky, el dragoncito que lanza humo (de sahumerio)? Fue allá por febrero del 2009 que lo terminé, y desde entonces ha cosechado una buena cantidad de halagos.

Es que, la verdad, es una buena idea... humildemente hablando.

Sin embargo, mi primer Smoky tiene la mala costumbre de no dejar terminar de consumir los conitos de sahumerio que le ponemos en la panza. Es como que se ahoga, o su "chimenea" no tiene buen tiraje. Qué sé yo... La cuestión es que hace poco se me ocurrió una solución: hacerle agujeros en el lomo, para mejorar la entrada de oxígeno, y así permitir que los sahumerios se quemen sí o sí.

Mi amiga Valeria (que por suerte, creo que no lee este blog), me pidió desde hace tiempo que le hiciera uno. Yo me venía negando por: a) falta de tiempo; b) falta de inspiración (eso fue solucionado); c) falta de un material no inflamable (chapa o metal) el cual usar de base para la panza del dragón.

Por fin, se me acabaron las excusas, y ahora armada de tiempo (poco, pero qué importa), inspiración y nuevas ideas para el material de base, me puse a armarlo y terminarlo -con un poco de suerte- para antes del cumpleaños de Valeria. Y es así, lo terminé a tiempo!

Como el otro, usé para armarlo masilla epoxi para artesanos, algo de alambre para las patas y cola, y un esqueleto de papel (que se retira fácil a los tirones, así que no hay peligro de incendio). Las tres modificaciones importantes fueron: a) la base de metal (antes había usado una chapita minúscula que viene en los paquetitos de conitos de sahumerio), la que ahora usé es un contenedor de velas de noche (esas chiquitas), tambien de chapa, al que le corté una parte (no es un trabajo para débiles de espíritu) para poner la puerta / trasero del dragón.

b) Los agujeros de los que hablé antes. Los repartí "artísticamente" por el lomo del bicho, y luego los disimulé con pintura... es decir, le pinté manchitas negras. :-)

c) Le hice la cabeza y cuello más grandes. Así, la "chimenea" tira mejor el humo, y no parece ahogarse tanto. De hecho, lo probé un par de veces y fue un éxito total.

Sobre la tercer foto: eso que se ve ardiendo no es un cigarro: es un sahumerio artesanal que compré en El Bolsón, Patagonia, el año pasado. ¡En serio! A pesar del aspecto, huele a jazmines y no hace picar la nariz -como los sahumerios de palito-.

Y sobre la cuarta foto: ¿no parece que Smoky I le estuviese diciendo a Smoky II "Heeey- deja de fumarme en la cara!!"..?

1 comentario:

Laurakis dijo...

Buenísimo, me encanta!!! la verdad es que los agujeritos le dan un lindo toque también.... besos