

Fuimos a la costa de Buenos Aires, a San Clemente: playas tranquilas, enormes, limpias y por sobre todo, mucho más frescas que las calles de la ciudad.
La foto más pintoresca que saqué es del puerto, sobre la ría San Clemente. Bajo esas aguas mansas hay una población enorme de cangrejitos. En el Puerto se pueden comer cosas riquísimas, como el pez lisa y corvina, rabas, cornalitos, calamaretis... mmmmh!

Las arenas de la playa son suaves e invitaban a hacer castillos. Como yo ya soy mayorcita, no puedo hacer castillos en la arena sin quedar ridícula. Así que en vez de eso, hice esculturas de arena, o como le decimos en idioma culto, "arte efímero".
No me quedó mal... para haberlo hecho con los dedos y una conchilla nada más, no?. :-)
1 comentario:
ya he mirado tu blog varias veces, pero sin tiempo para comentar, esa escultura en la arena, me da una sensación hermosa, una paz, imaginate, uno no se da cuenta de lo que causa en otras personas lo que uno hace, gracias Irka, bellisimas las piedras y los aros de frivolité, que lindo seria saber hacer esas cosas, cariños
Publicar un comentario