domingo, enero 18, 2009

Bariloche - 7 - isla Victoria y Arrayanes



Una excursión bien clásica para hacer por estos lados es la de isla Victoria y Bosque de Arrayanes, en catamarán por el Nahuel Huapi. Se puede hacer desde Villa la Angostura o desde Puerto Pañuelo, cerca del bosque (y hotel) Llao Llao.

Nosotros la hicimos el jueves pasado. Por suerte, el viento que estuvo soplando los ultimos días estuvo ausente (muy bueno si uno se marea) y el clima estuvo perfecto.

Salimos desde Puerto Pañuelo en la Modesta Victoria, una embarcacion de 1935, encantadora. Nuestra primera parada fue el bosque de Arrayanes, en la punta de la peninsula de Quetrihue. Los arrayanes son unos muy bonitos arboles, que solo pueden crecer en esta zona. Están extremadamente bien protegidos en su propio parquecito, y los turistas (nosotros!) sólo pueden recorrer el bosque por unas sendas de madera de las que no se puede salir, para no dañar el ecosistema. Por lo mismo sólo se puede permanecer un maximo de 45 minutos en el bosque.

Más allá de todo esto, el lugar el precioso. Los árboles tienen la corteza color canela, muy finita, la cual se desprende del tronco blanco, dándoles el aspecto de ser una cruza entre arbol y bambi. Sería un lugar muy romántico si no fuera porque el recorrido se comparte con los ciento y pico de pasajeros de tu mismo catamarán...

En una de las fotos que estoy posteando pueden ver una flor amarilla (Amancay) muy común en la Patagonia, creciendo solitaria y orgullosa entre tantos arrayanes. Muy linda, no?

Después de dejar los arrayanes, seguimos navegando, siempre seguidos por las glotonas gaviotas, hasta llegar a isla Victoria. En esta enorme isla hay dos bosques: uno típico y otro producto de un vivero que funcionó aquí hasta hace unas decadas. Así, se pueden ver un montón de árboles distintos si se explora un poco. Tambien se puede realizar una visita guiada, que es una caminata de una hora y cuarto, por senderitos bien agrestes que suben y bajan por un buen sector de la isla. Entonces, hicimos ambas cosas. Exploramos un poquito y tambien caminamos con los demás. Fue muy bueno.

Luego volvimos en la Modesta Victoria hasta puerto Pañuelo, y aunque el viento había comenzado a soplar de nuevo, como el trayecto fue mucho más corto, no importó, porque la verdad disfrutamos un montón.

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