miércoles, enero 21, 2009

Villa la Angostura: Caminata Quetrihue


Como habia contado en un post anterior, por La Angostura se puede ir a pie (o bicicleta) hasta el bosque de Arrayanes recorriendo la península de Quetrihue. Son 12 kilómetros de puro bosque, y aunque el terreno no sube mucho (no llega a ser una montaña), es lo suficientemente escarpado en algunos puntos como para que Parques Nacionales diga que es un recorrido de dificultad media-difícil. Yo estoy de acuerdo...

Hay un solo sendero, muy agreste, que en algunos lados se puede dividir. El primer kilómetro es el más difícil, porque hay que subir 103 escalones (ahá, los conté), al lado de una pared de piedra tan, pero tan grande que no había forma de que me entrara en una foto! Para quienes caminamos, este tramo era relativamente fácil (aunque te quita literalmente el aliento), pero para quienes eligen ir en bicicleta, la tienen que llevar cargada sobre el hombro.

Después, el resto de los 11 kilometros es más chatito -en comparación!-. El sendero está bien marcado, a ambos lados hay bosque de cipreces y varios otros, haciendo cada tanto una aparición estelar un bonito arrayán; también se ven las flores típicas del lugar (amancay, mutisias, unas campanitas gorditas anaranjadas que no sé cómo se llaman y otras campanitas violeta preciosas) las cuales atraen abejorros, avispas y otros (se pueden imaginar lo aterrada que estaba).

Había que prestar mucha atención al terreno, porque a veces era tierra muy fina y suelta, casi polvo en el cual era muuuuy facil resbalar, más las raíces de los árboles medio escondidas y atravesando el sendero, o las plantitas de rosa mosqueta con espinitas en las cuales uno se puede enganchar. El sendero subía y bajaba muchas veces, (la primer foto está derecha, aunque se vea la tierra en diagonal; usar los árboles como referencia) y daba varias curvas, llegando hasta muy cerquita de la laguna Patagua, donde la mayor parte de los excursionistas almorzamos.

En esa zona pudimos ver que habia más arrayanes, y que estaban en flor. La foto de las florcitas blancas es justamente de un arrayán.

En fin, el camino fue largo y difícil, pero llegamos al kilómetro 12. Recorrimos el bosquecito de los Arrayanes (por el sendero de madera estrictamente marcado), descansamos un poco, tomamos aliento y comenzamos a volver, porque calculamos que íbamos a tardar otras tres horas en hacer el regreso y porque habían llegado justo las excursiones de los catamaranes.

Sinceramente, yo estaba con los pies medio adoloridos (los pueden ver en esta ultima foto), así que el Toto me consiguió una buena vara de arrayán seca que andaba tirada por ahi para ayudarme a caminar (seguramente alguien la usó para lo mismo antes), y con eso y una gran dosis de optimismo emprendí la marcha.

El regreso fue muchisimo más rapido. Hacíamos 1 kilómetro cada 10 minutos mas o menos (por suerte los kilometros estaban bien marcados) y antes que nos diéramos cuenta ya estabamos bajando los 103 escalones y llegando a la salida.

El saldo de la caminata para mí (además del cansancio) fue de cinco ampollas en un pie y dos en el otro. Los demás no tuvieron ampollas, pero quedaron igual de cansados...

Para gente aventurera, una excursion muy recomendable. :-)

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